GARA, 22/10/01
Silencio ante las marcas de torturas a Iratxe
Sorzabal
Casi todos los medios evitaron publicar el documento y ningún partido lo valoró
Sólo GARA y «Euskaldunon Egunkaria» publicaron ayer las fotografías de Iratxe Sorzabal que corroboran el relato de la joven sobre la aplicación de electrodos. Tampoco los partidos políticos reaccionaron ante su difusión. A preguntas de este periódico, Xabier Arzalluz dijo que «si hay más que señales, actuaríamos».Ramón SOLA | IRUÑEAUnicamente los diarios GARA y "Euskaldunon Egunkaria" publicaron ayer las fotografías del cuerpo de Iratxe Sorzabal difundidas el sábado por Torturaren Aurkako Taldea (TAT). Pese a que las instantáneas que ordenó tomar el médico forense durante su hospitalización en el periodo de incomunicación fueron facilitadas por TAT a los medios que acudieron a la rueda de prensa en el Kursaal donostiarra, la cuestión no pareció suscitar el interés de instancias mediáticas ni políticas.
La mayor parte de los medios escritos que llegan a los kioskos vascos, entre ellos ''El Correo español'', ''Diario de Navarra'', ''Deia'' y ''Diario de Noticias'', obviaron incluso la noticia de la difusión de esas fotografías.
''El Diario Vasco'' sí dio cuenta de ello en una breve información titulada «Denuncian presuntas torturas a una detenida en marzo». Al igual que ocurrió con el periódico donostiarra, ''El Mundo''" informó de que en la rueda de prensa del TAT se ha-bían difundido fotografías del cuerpo de Iratxe Sorzabal, pero ninguno de los dos medios debió considerarlas relevantes como para concederles un espacio en sus páginas. ''El País'', ''ABC'' y ''La Razón'' no otorgaron al tema ni una sola línea.
Ni un comunicado político
Desde el ámbito político, contrariamente a lo que ocurre ante otras agresiones, durante toda la jornada no se emitió ni un comunicado de condena o rechazo a este hecho.
A preguntas de GARA, en Lizarra el presidente del PNV, Xabier Arzalluz, dejó claro antes que nada que no había visto las fotografías y aseveró a continuación que «si nos consta que son algo más que señales, actuaríamos en consecuencia». Según dijo, en el caso de que su partido apreciara que existen «pruebas fehacientes» sobre la existencia de torturas a Sorzabal, «no tendremos más remedio que salir a la calle y actuar».
Al hilo de esta cuestión, Xabier Arzalluz llegó a indicar que «nosotros exigimos en su día que se quitara a Galindo porque teníamos pruebas fehacientes sobre una persona que había muerto, y dijimos ''ese tío, fuera''». Posteriormente matizó que se refería al caso de Gurutze Yanci, fallecida en setiembre de 1993 en las dependencias del cuartel de la Guardia Civil de Tres Cantos, en Madrid.
Ahondando en este caso, el líder jeltzale aseguró que el PNV tuvo claro que la vecina de Urnieta había muerto víctima de la tortura «gracias a un párroco y a su médico, que era además forense», y que, según explicó, les informaron de los antecedentes de problemas físicos de Gurutze Yanci y de cómo su paso por comisaría resultó fatal.
Por lo que respecta a Enrique Rodríguez Galindo, siguió actuando como máximo responsable del acuartelamiento de Intxaurrondo y posteriormente fue elevado al generalato por el ministro de Interior del último gobierno de Felipe González, Juan Alberto Belloch, dos años después de la muerte de Yanci.
Públicamente, la figura del militar actualmente encarcelado no estuvo en entredicho hasta la primavera de 1995, cuando se produjo el hallazgo de los restos mortales de Joxean Lasa y Joxi Zabala en Alicante.
Temor entre los refugiados
El caso de Iratxe Fresneda sí ha sido denunciado con contundencia por los refugiados vascos sobre los que pesa la amenaza de expulsión dictada por el prefecto Andre Viau. En la comparecencia que realizaron el sábado en Baiona para convocar una manifestación el próximo 24 de noviembre, mostraron también a los medios de comunicación allí presentes las fotografías con las marcas de su cuerpo.
En su alegato, respaldado por un centenar de personas representantes de diversas organizaciones, los refugiados incidieron en el riesgo de padecer la misma situación de Iratxe Sorzabal si caen en manos policiales.